«Nos defendemos en una guerra que no empezamos» - Semanario Brecha
Con el embajador de Irán en Uruguay, Mojtaba Baniasad

«Nos defendemos en una guerra que no empezamos»

En plena guerra de Estados Unidos e Israel contra su país, el diplomático habló con Brecha sobre las causas del conflicto y respondió a las acusaciones sobre armas nucleares y terrorismo. Se refirió, además, a la situación del estrecho de Ormuz y su impacto económico mundial, y a las recientes protestas masivas en Irán, que dejaron miles de muertes.

Diego Vila.

Hace dos semanas Estados Unidos e Israel inauguraron sus ataques contra Irán con el asesinato del líder iraní Alí Jamenei y la masacre de más de 160 niñas en una escuela de la ciudad de Minab, una matanza que The New York Times, con base en una investigación del propio Pentágono, confirmó este miércoles como de autoría estadounidense. A los múltiples ataques en su territorio, Irán ha respondido con bombardeos con drones y misiles contra Israel y varios países árabes de la región que alojan bases estadounidenses, con el resultado de más de 1.200 muertos iraníes (según cifras oficiales de Irán), 18 israelíes (según cifras oficiales de Israel) y nueve soldados estadounidenses (también según cifras de su gobierno). En este marco, Baniasad recibió a Brecha y conversó largamente con el semanario. Como parte de esta cobertura, Brecha también buscó reiteradamente hablar con la embajadora israelí Michal Hershkovitz, que prefirió no dar declaraciones a este medio.

¿Qué espera Irán de los países del Sur y, especialmente, de países latinoamericanos como Uruguay frente a esta guerra?

—Irán no tiene nada para pedirle a Uruguay, porque sabe que es un país que siempre ha defendido la paz, el multilateralismo y la soberanía de los demás. No pedimos a Uruguay ni a ningún otro país latinoamericano ninguna acción extraordinaria, apenas que defiendan el derecho internacional, el multilateralismo y la Carta de las Naciones Unidas como muchos, incluido Uruguay, lo han hecho hasta ahora.

Lo que hace Irán hoy es defender su soberanía frente a una agresión extranjera que atenta contra la Carta de las Naciones Unidas, contra el derecho internacional y contra la paz. Todas las acciones que Irán toma como parte de su defensa están enmarcadas en la Carta de las Naciones Unidas y en su legítimo derecho a la defensa. Pero Irán no solo se defiende a sí mismo. Está defendiendo la propia Carta de la ONU, la propia legalidad internacional, el propio multilateralismo. Los países latinoamericanos y de todo el mundo que buscan la paz y desean impedir el nacimiento de un nuevo [Adolf] Hitler deben oponerse a las aventuras de Donald Trump y a su ataque contra un país soberano. Ignorar los principios del derecho internacional y del derecho internacional humanitario es una receta para la formación de una suerte de dictadura oscura a escala global, en la que las Naciones Unidas queden marginadas y los agresores destruyan los fundamentos más básicos para la convivencia de la humanidad.

¿Cuáles son, para Irán, las causas de esta guerra?

—Los estadounidenses vienen buscando excusas para separar a la población iraní de su sistema político. En la revolución de 1979 los iraníes eligieron la forma de gobierno que quieren para su país, haciendo uso de su autodeterminación. Hay una larga historia que se remonta a la época en que Irán nacionalizó su petróleo y Estados Unidos organizó un golpe de Estado para deponer al gobierno democráticamente electo [se refiere al golpe de 1953 organizado por la CIA contra el primer ministro nacionalista Mohammad Mosaddeq]. Esa constante injerencia y agresión contra Irán es un patrón que se repite a lo largo de la historia y que también han padecido otros países. Enfrentamos incluso una larga guerra desde Irak impuesta por Estados Unidos [hace referencia a la guerra Irán-Irak, en la que Irak, armado y apoyado económicamente por Estados Unidos, invadió Irán e inició un conflicto que duró ocho años y dejó más de 500 mil muertos. Durante la guerra, Estados Unidos también ejecutó ataques militares propios contra Irán].

Ahora pensaron que si incidían en el costo de vida dentro de Irán y sembraban división en la población, eso les permitiría debilitar y atacar el país. Pero fracasaron durante los últimos 47 años y seguirán fracasando, por más que han echado mano a todo con tal de engañar a la población e intentar debilitar el sistema político de la república islámica. Ya antes de esta guerra impusieron sanciones económicas, llevaron adelante actos terroristas y asesinaron a varias personalidades dentro de Irán. Pero nosotros vamos a defender nuestro territorio y nuestros recursos naturales.

Estados Unidos e Israel presentan dos motivos para justificar sus ataques a Irán. El primero es que Irán representaría una amenaza por su programa nuclear y de misiles balísticos. El segundo es que Irán impulsaría el terrorismo en toda la región, y como prueba apuntan al apoyo a organizaciones armadas como Hamás, la Yihad Islámica, Hezbolá, los hutíes y varias milicias de Irak, entre otros grupos armados que se enfrentan a Israel y Estados Unidos.

—Asia occidental es una región muy sensible y estratégica, con muchísimos y muy valiosos recursos naturales. A pesar de ello y de que todos sus países tienen distintos sistemas políticos y hay muchas diferencias religiosas y culturales, durante la mayor parte de su historia han logrado convivir en buenos términos. La inseguridad que vivimos hoy en la región es en gran medida consecuencia de la presencia de fuerzas extranjeras. Esa presencia la podemos ver en las bases de Estados Unidos en la zona, más de 20, o en la formación del régimen sionista. Si los lectores de Brecha repasan la historia de Asia occidental, verán que, antes de la aparición del régimen sionista, cristianos, judíos, musulmanes y otras religiones convivían en paz en la región. Gracias a la presencia de fuerzas armadas extranjeras que no pertenecen a la región, esa convivencia se destruyó. Irán ha entregado varias propuestas a la ONU para resolver la situación en los territorios palestinos ocupados y terminar con una de las principales causas de la violencia en Asia occidental. Hemos propuesto celebrar un referéndum para que todos los habitantes de los territorios ocupados puedan decidir cómo quieren gobernarse. Pero en lugar de escuchar la voluntad de los habitantes de la región se nos imponen invasiones extranjeras como las de Irak y Afganistán, y otras agresiones extranjeras. Irán tiene 15 países vecinos por tierra y mar. Hasta ahora venía conviviendo en paz con todos ellos.

Los estadounidenses usan palabras estigmatizantes como terrorismo para justificar sus acciones imperiales. Pero ¿qué es terrorismo? ¿Es lo que hace Irán o es lo que ha hecho Estados Unidos en estos 47 años matando 17 mil iraníes con operaciones realizadas por grupos que reciben su apoyo y el de sus aliados? ¿Qué es terrorismo? ¿Acaso no lo es matar a 70 mil personas en los territorios ocupados como ha hecho Israel en los últimos dos años y medio?

Irán luchó contra el Daesh, perdió a muchos mártires en esa lucha. Pero al héroe de esos combates, el general Qasem Soleimani, Estados Unidos lo asesinó y tildó de terrorista. Pero ¿quién había inventado al Daesh sino el propio Estados Unidos?

Estados Unidos no debería estar en la región. Esa es nuestra política y nunca la ocultamos. En la región hay muchas fuerzas que se resisten a esa presencia imperial, e Irán apoya a las fuerzas de la resistencia que quieren la salida de Estados Unidos. Nuestra política es muy explícita.

La producción de armas nucleares nunca ha estado en la doctrina militar y de defensa de Irán. No existe ningún documento que indique un movimiento o desviación de Irán hacia la producción de armas nucleares. Incluso el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) no ha publicado ningún informe que contradiga esta realidad. El propio señor Rafael Grossi, el director general del organismo, ha afirmado que el programa nuclear de Irán nunca se ha desviado de su naturaleza pacífica.

Si Estados Unidos estaba preocupado por la producción de armas nucleares por parte de Irán, ¿por qué se retiró del Plan de Acción Integral Conjunto? Esto a pesar de que ese plan había creado el mecanismo de control y supervisión más riguroso posible sobre las actividades nucleares de Irán. La retirada de Estados Unidos del plan debilitó el régimen de no proliferación y control de armas nucleares.

Por otro lado, Estados Unidos es el primer país que ha usado la bomba nuclear contra la humanidad; ¿qué posición ética y legal tiene para opinar sobre las actividades nucleares de Irán? Irán es miembro del Tratado de No Proliferación y del acuerdo de salvaguardias del OIEA. Israel posee decenas de ojivas nucleares y se niega a adherirse al Tratado de No Proliferación.

Israel y sus aliados en Occidente dicen que Irán es el único país del mundo que llama a la destrucción de otro país y señalan los pronunciamientos de Irán contra Israel como prueba. ¿No es este un obstáculo para la paz?

—El problema del sionismo y su presencia en la región es muy claro. ¿Quién es el actor que ha perpetrado tantas masacres y asesinatos en Palestina? Todas esas muertes, esas matanzas de niños y mujeres, son una vergüenza para la humanidad. La destrucción de hospitales, escuelas, el asesinato de médicos, de periodistas, de trabajadores humanitarios. ¿Quién es el responsable? Necesitaríamos una conversación muy larga para repasar la historia de cómo este agente extranjero se instaló en la región para cometer todos estos crímenes.

Vemos cómo Israel ha decidido asesinar junto con Estados Unidos al líder de un país soberano. Cómo ataca y destruye al mismo tiempo a tantos países y poblaciones de la zona. Si se quiere la paz en Asia occidental, hay que encontrar la causa de la violencia. Y la causa es ese tumor cancerígeno que es la presencia del sionismo en la región. Antes de su llegada, la región estaba en paz.

Tras el asesinato de Alí Jamenei, Irán decidió cerrar el estrecho de Ormuz, por donde pasa el 30 por ciento del comercio de hidrocarburos. ¿Por qué llevar adelante una medida que implica un aumento explosivo del precio del petróleo y que, por tanto, acarreará consecuencias económicas durísimas para poblaciones que no participan de esta guerra?

—Hay que prestarle mucha atención a la terminología que empleamos. Irán no decidió «cerrar el estrecho». Lo que hace es aplicar un control inteligente sobre sus accesos. Irán se ve obligado a usar todos los medios a su alcance para defender su soberanía. No empezamos esta guerra. Pero, naturalmente, si atacan a Irán desde el mar, Irán responderá atacando en el mar, y el derecho internacional nos respalda. Si la economía mundial se ve afectada, los responsables son quienes decidieron esta guerra: Estados Unidos e Israel.

En un año, Irán se sentó dos veces a negociar con Estados Unidos. Las dos veces, mientras las negociaciones estaban en marcha y se estaban dando avances, como pueden atestiguar los países mediadores, Estados Unidos e Israel procedieron a atacar a Irán.

El estrecho de Ormuz está abierto a todos los países que no estén involucrados en el ataque contra Irán y sus barcos pueden pasar libremente si así lo desean.

Hace poco se dieron protestas masivas en Irán. El propio Jamenei reconoció que «miles murieron, algunos de manera inhumana y salvaje». Los organismos del Estado publicaron la cifra oficial de 3.117 muertos. Los uniformados muertos son entre 300 y 500. Las organizaciones de derechos humanos internacionales hablan de dos, tres y hasta diez veces más muertos que los que reconoce el Estado. La relatora especial de la ONU para Irán, Mai Sato, pide a Irán que se le permita a la ONU entrar a desarrollar una investigación independiente. Sato dice que la mayoría de los muertos y detenidos son «gente común», incluidos niños, abogados, periodistas, médicos. La ONU y Amnistía Internacional denuncian torturas, desapariciones forzadas, confesiones forzadas, censura. ¿No existe acaso una gran distancia entre el sistema político de Irán y su población?

—Es una muy buena pregunta. En Irán las protestas pacíficas son legales. Estas protestas, en el comienzo, fueron de comerciantes que tenían pedidos económicos. En los primeros días fueron pacíficas e incluso la Policía las acompañaba para asegurarse de que se hicieran en paz. Al paso de los días, las fuerzas extranjeras las manipularon y las convirtieron en disturbios contra las autoridades. Esas fuerzas incitaban a la violencia y le enseñaban a la gente cómo hacer bombas caseras. Incluso se infiltraron en el país y pusieron armas en manos de grupos violentos. Estos grupos agredieron y mataron tanto a civiles como a policías.

Las fuerzas de seguridad de Irán no usan armas de guerra contra civiles y nunca optan por hacer disparos directos a la cabeza. La mayoría de los asesinados lo fue con armas de guerra. Hace tiempo que los enemigos de Irán estaban buscando el caos y aprovecharon esta oportunidad para sembrar disturbios y atacar el sistema político. Las fuerzas de seguridad de Irán están para defender a la población. Se vieron obligadas, como dijo nuestro líder, a combatir a personas violentas manipuladas por fuerzas extranjeras. Eso ocurrió a causa de las órdenes que los cuerpos de inteligencia extranjeros dieron a sus agentes infiltrados. Eso provocó una reacción en cadena en la que murió mucha gente.

En cualquier sistema político siempre hay diferencias y distintos puntos de vista, y cada sistema tiene sus autoridades e instituciones que velan por cumplir la Constitución.

Pero, como usted menciona los organismos de derechos humanos, permítame decir algo sobre ellos. El término derechos humanos es una expresión usada por el imperialismo para justificar sus agresiones. ¿Acaso el régimen sionista respeta estos derechos humanos? ¿Acaso los respeta Estados Unidos cuando ataca a migrantes y manifestantes en su país? Ahí hay un doble rasero. Las organizaciones de derechos humanos callan ante estos hechos. Callan cuando Estados Unidos mata a casi 200 niñas en un bombardeo a una escuela iraní. Callan ante las sanciones que han dejado miles de enfermos y muertos en Irán.

El sistema político iraní permite muchas posibilidades. Le puedo asegurar que la libertad que existe en Irán no la verá en ningún país.

Las organizaciones de derechos humanos que denuncian la represión y las masacres en Irán son las mismas que han denunciado el genocidio en Gaza, y muchas de ellas denuncian el ataque a la escuela de niñas en Irán. Tanto la ONU como Amnistía Internacional se han pronunciado sobre la represión en Estados Unidos. Además, estas protestas no son las primeras a las que se responde con violencia en Irán. Sucedió en 2009, en 2019-2020, en las protestas por Mahsa Amini en 2022-2023… Incluso en 1988 Irán ejecutó en masa a presos políticos de forma sumaria y quienes lo hicieron aún están en el poder. ¿Realmente no existe ningún problema con el sistema en Irán?

—Si usted viaja a Irán, lo entenderá mejor. El sistema político está en constante desarrollo. Por ejemplo, cuando falleció el presidente Ebrahim Raisi, la población optó por elegir como reemplazo a alguien con ideas muy diferentes, el actual presidente. Lo podemos comparar a la dinámica izquierda-derecha en Occidente. En Irán también existe esta pluralidad.

Claro que hay problemas, pero los medios occidentales los exageran para generar una presión extra que destruya el sistema político y así sustituirlo por algo diseñado en el extranjero. ¿Qué pudo hacer la ONU ante los crímenes en Gaza? ¿Qué pasó con esos políticos contra los que se emitió órdenes de captura internacional?

En Irán el sistema, puedo asegurarle, está dispuesto a cambiar y mejorar. Pero es tal la presión que recibe de fuerzas extranjeras que quieren apoderarse de sus recursos que tiene que encontrar estabilidad para crecer y sobrevivir. Millones de personas apoyan la revolución islámica, como puede verse en los actos públicos. El sistema de Irán es un sistema nuevo que defiende la integridad territorial del país y su desarrollo. Todos los avances que se han logrado en la industria, la educación, la ciencia y otros sectores a pesar de las sanciones y la agresión extranjeras son gracias a la república islámica y el apoyo de su población.

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